Porque fracasó la Cumbre Mundial del Clima COP25

El fracaso de la COP25

La COP25 la cumbre se cerro el pasado diciembre 2019 sin un consenso en cuanto a los compromisos nacionales de reducción de las emisiones de carbono.

El Secretario General de la ONU declaro que “La comunidad internacional perdió una oportunidad importante de mostrar una mayor ambición en la mitigación, adaptación y financiamiento para afrontar la crisis climática”.

La falta de este consenso frustró a numerosos negociadores, así como a las ONG, activistas y científicos que participaron en la COP 25 para presentar argumentos sustentados en evidencias que urgen a actuar sin dilación, como los informes que indican que en 2019 se alcanzarán temperaturas récord y que las emisiones de dióxido de carbono tendrán un máximo histórico.

Para alcanzar un consenso tampoco fueron suficientes los llamados de la sociedad civil o la juventud.

La COP25 ha sido incapaz de llegar a ningún acuerdo sobre reparto de la reducción de emisiones y de los intercambios de derechos de emisión de CO2. El resultado: los Acuerdos de París, como el protocolo de Kioto, se convierten en papel mojado. Otra vez.

Manifestaciones (escasas), Greta Thunberg viajando en catamarán a través del Atlántico para llegar a la COP25 celebrada en Madrid, personalidades y empresas españolas subiéndose al carro de las energías verdes todo parecía ser en buen augurio. Por desgracia, la Unión Europea no ha sido capaz de tomar una decisión unánime sobre un nuevo acuerdo verde y, entre otros problemas, Polonia puede seguir quemando carbón.

El problema climático carece de fronteras, como carece de fronteras  la atmósfera. El CO2 emitido en Chicago acaba encima de Sri Lanka. El control del clima, las acciones para frenar el cambio climático, tienen que ser de todos.

En estas reuniones o COP, como otras que se hacen y se quieren hacer en España, los “diálogos” son altamente ineficientes. La solución de los problemas se pone en marcha cuando estos dejan de ser “problemas” y se convierten en desastres “naturales”.

Cuando se inunden las calles de Nueva York, cuando partes de la ciudad de Washington se llenen de agua del mar, entonces querrán los neoyorkinos, los políticos de Washington, enterarse de por qué arde California, y reclamarán con voces de amenaza el fin de los combustibles fósiles.

Hoy se sigue dando vía libre a los países para llenar la atmósfera de cada vez más CO2. Se quieren dar permisos para emitirlo. Las personas, y los países son miopes, y no ven lo que les interesa a largo plazo.

El fracaso de la cumbre debe recordarnos que la gente tiene poca vista hacia el futuro y hacia el propio bienestar cuando los intereses económicos están por medio. 

Las leyes medioambientales aparecen poco a poco con gran dificultad y encontrando mucha resistencia por el camino. Por esto debemos hacer pleno uso de las leyes que sí se consiguieron imponer para regular las actividades que afectan nuestro medio ambiente y por consecuencia nos afectan a nosotros y a nuestro futuro.

 

Fuentes:  The conversation – Antonio Ruiz de Elvira Serra – Catedrático de Física Aplicada, Universidad de Alcalá

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