Las compañías multinacionales usan su influencia para manipular la política, todos los días, poniendo siempre sus intereses encima de los derechos de las personas. Entonces surge la pregunta ¿Puede la persona llevar la multinacional al juicio y ganar? Porque la Justicia es el último sitio donde aún nos queda amparo antes los intereses económicos ajenos.

El escándalo Dieselgate fue una pequeña muestra de la capacidad que tienen las grandes corporaciones para adulterar todo lo que nos venden, bien sea para superar controles gubernamentales, o bien para programar su obsolescencia y seguir alimentando la demanda y la acumulación de beneficios privados.

Los costes sociales de esta desmesurada acumulación de poder y sus fraudes los termina pagando la ciudadanía afectada por las malas prácticas de multinacionales que gozan de amplio apoyo institucional.

¿Pero antes tales muestras de poder y falta de respeto hacia el ambiente y salud  y bienestar de las personas, hay alguna defensa?  – Nosotros creemos que si: llevar la multinacional al juicio cuando se encuentran las pruebas que está quebrando las leyes medioambientales.

Como ejemplo vamos a tomar uno de los casos del Ecojurista Albert Calduch que accionando en nombre del grupo ecologista GEPEC (Grupo de Estudios y Protección de los Ecosistemas Catalanes) llevo antes la justicia la multinacional alemana BASF.

En  2008 la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) estableció la nulidad de la autorización ambiental de la planta de deshidrogenación de propano de la multinacional alemana BASF en Tarragona.

El grupo ecologista GEPEC, inició los procesos judiciales en 2003 mediante un recurso contencioso-administrativo, y pidió por vía legal la clausura de la actividad, el desmantelamiento de la chimenea de 130 metros que construyó Basf y una sanción no inferior a 90.000 euros.

El fallo destaca deficiencias en la documentación presentada por BASF, como la falta de un informe sobre el riesgo para la población y un estudio para determinar la contaminación del suelo.

En esos tiempos Albert Calduch declaraba «La planta está fuera de la ley y por eso pedimos su clausura».  Y esto resume de manera muy concisa nuestra reflexión: si esta fuera de la ley, no importa quien sea, se puede y debe accionar en justicia.

La sentencia demostró una cosa: se puede probar cuando las grandes compañías están quebrando la ley Ambiental y se les puede ganar. Con las sentencias se puede obtener el cese de actividades o modificación de las mismas para que entren en los marcos legales.

El sistema no es perfecto, pero lo podemos hacer funcionar y podemos utilizarlo para defender nuestro entorno y nuestro derecho de vivir de manera saludable.

Para cualquier duda en el ámbito del Derecho Medioambiental consulten nuestro despacho ECOJURISTAS no hay cliente demasiado pequeño ni oponentes demasiados grandes.